El ciclo más exitoso de la selección colombiana de fútbol, el que lideró por más de seis años el entrenador argentino José Néstor Pékerman, llegó este martes a su fin. En este punto, vale la pena preguntarse: ¿realmente se cumplen los ciclos al interior de las empresas?

Sin lugar a dudas, el nombre de José Néstor Pékerman, un exfutbolista y hoy artífice de muchas sonrisas de los hinchas durante los siete años y medio al frente de la Selección Colombia, es hoy una lección de management para las grandes empresas por cuenta de una reflexión que siempre vale la pena hacerse:¿existe un momento ideal para cerrar un ciclo?

Tras el Mundial de Rusia, la FCF mantuvo activa la comunicación con Pékerman e intentó retener, sin éxito, al entrenador que con su trabajo sembró el árbol más robusto de la historia del fútbol colombiano.

Plantearse la pregunta sobre el cierre de un ciclo es válida, pues Pékerman mostró mejores resultados como director técnico que cualquier otro entrenador.

¿Cómo se puede saber que ha cumplido su ciclo alguien que le ha dado tantos éxitos al país y que deja a la selección en las mejores condiciones de su historia?

Pékerman fue el técnico con el mejor performance en la historia reciente del fútbol colombiano. El rendimiento de la selección con este estratega ha sido de 74% frente al de 28,2% de otros años, pues dirigió nueve partidos mundialistas con seis partidos ganados y 18 goles a favor, con solo siete en contra.

Es decir, Pékerman se va cuando la fiesta está en uno de sus mejores momentos: el reciente mundial de fútbol en Rusia le permitió mostrar un equipo con mayor autoestima, fortalecido, capaz y competitivo y que dio la pelea hasta último momento. Un equipo de trabajo que tiene más herramientas para participar en Qatar 2022 porque el dirigente argentino le enseñó a librar batallas y a que sus integrantes actúen como verdaderos guerreros.

La pregunta que vale la pena hacerse es cuándo alguien cumple el ciclo en una empresa.

En el mundo corporativo, una de esas grandes lecciones la dio el fallecido dirigente empresarial Nicanor Restrepo Santamaría, quien en 2004 se retiró de la presidencia de Suramericana, después de ser un reconocido líder que durante cuatro décadas guió la transformación de las empresas paisas y jalonó los cambios que facilitaron la internacionalización del Grupo Empresarial Antioqueño.

¿Para hacer qué? ¿Por qué cuando los negocios estaban en su mejor momento? ¿Por qué cambiar 63 años de edad y de éxito profesional por un pupitre en París? “Un pupitre que estaba a 38 años de mi vida”, decía en su momento Restrepo, quien hizo una maestría en sociología, un doctorado y un postdoctorado en Sociología Política en la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales en la capital francesa.

No hay un molde, ni un parámetro único que defina cuándo decir adiós.

Basta recordar el caso del expresidente de Bancolombia, Carlos Raúl Yepes, que en un episodio de Conversaciones Dinero recordó que después de estar 22 años en el mayor banco del país, decidió dar un paso al costado ante una emotiva carta de su hija María Luisa, quien lo invitó a recuperar su salud, compartir más tiempo en familia y a tener menos responsabilidades.

“Ya parecía un cajero automático: 24 horas los siete días de la semana”, confiesa Yepes, que vive su feliz retiro como miembro de juntas directivas como Postobón y EPM y algunas otras iniciativas sociales.

También del GEA, se destaca el caso de José Alberto Vélez, que a sus 68 años decidió dar un paso al costado de la presidencia de Grupo Argos para dedicarse al campo o de Esteban Giraldo, de la presidencia de Bimbo, quien también decidió cerrar el ciclo en la compañía.

¿Cuándo se cumple el ciclo?

Eulalia Sanín, socia de la consultora A.T Kearney, considera que no hay un plazo definido. “Sucede cuando se cumplen las metas para las cuales sus fortalezas son apropiadas, cuando se ha asegurado de formar el talento adecuado para el reemplazo o cuando el contexto exterior cambia tan radicalmente que saben que no podrán ponerse a tono con suficiente agilidad”, comenta.

Otros especialistas afirman que existen ciclos en las personas y en las empresas. “Por ejemplo, cuando una empresa está en una etapa de start-up, los perfiles tienen ciertas características que hacen que la empresa crezca de manera acelerada. Dichos perfiles, puede que no funcionen o no quieran estar en una compañía madura con un mercado consolidado. Así la persona haya hecho una larga carrera en la compañía, no quiere decir que no vaya cerrando capítulos en su trayectoria profesional. Al final, trabajar para una compañía es un tema aspiracional y motivacional, donde las aspiraciones y motivaciones de las personas cambian con el tiempo”, comenta Andrés Díaz-Granados, Executive Manager de DNA Human Capital.

Por ello, las organizaciones deben prepararse para retener el talento si hay lugar a ello o entender cuándo el ciclo de un colaborador termina por cuenta de una mejor oferta laboral o como en algunos de los casos arriba descritos, por garantizar una mejor calidad de vida o cumplir un viejo sueño.

“Es importante tener un proceso de evaluación donde las personas de talento tengan claridad frente a estas personas de alto potencial y visualizar a futuro en qué momento las podrían mover, si no es así seguramente las personas de alto potencial buscarían cambiar”, comenta Margarita Maldonado, Sr Consultant de Page Consulting.

Es claro que no existe un manual para determinar cuándo finaliza un ciclo: todo depende de las historias, la necesidad de retos y liderazgos, las condiciones de las organizaciones y del plan de vida de cada persona.

El retiro de Pékerman en la selección nos sirve de pretexto para abordar este tema, que siempre está en la cabeza de los trabajadores y los empleadores de todas las empresas. Esa es una preocupación “mundial”.

Tomado de: https://www.dinero.com/management/articulo/pekerman-renuncia-a-la-seleccion-colombia-cierra-un-ciclo/261301