¡Te ayudamos a gestionarlas!

De estas preguntas nadie se salva, y hoy te traemos unos tips para gestionarlas. Recuerda que algunas veces el reclutador usa estas preguntas como filtro para contratar

4. ¿Por qué has estado tanto tiempo sin trabajar?

Esta pregunta trampa sirve para explorar los motivos por los que ha habido un parón en tu vida laboral, si la ha habido. De este modo puede saberse si simplemente has tenido mala suerte o si eres una persona poco proactiva, algo que se plasmaría en tu manera de buscar un empleo y también en el modo en el que trabajas una vez empleado.

Además, hay que tener en cuenta que esta pregunta puede aparecer aunque este paréntesis temporal sin trabajo no haya ocurrido en los últimos meses sino tiempo atrás.

¿Cómo gestionarla?

Si durante ese tiempo que aparece en blanco en tu currículum has estado haciendo otras cosas que no has dejado escrito por no considerarlo importante o no estar relacionado con el sector en el que trabaja la empresa, debes comunicarlo. Aunque se trate de proyectos personales, trabajos no remunerados o aficiones que exigen mucha implicación, servirán para reflejar que eres una persona más activa de lo que se refleja en tu CV.

5. ¿Prefieres el trabajo individual o el trabajo en equipo?

Es una pregunta bastante clara, pero también tiene reservada una cara oculta. Dependiendo de cómo respondas, puede parecer que siempre estás dependiendo de los demás para trabajar, o bien que no te gusta tener que relacionarte con la gente. Eso implica que tu respuesta no podrá ser corta, siempre te pedirán explicaciones para ver en qué categoría encajas más.

¿Cómo gestionarla?

Debes tener en cuenta que aunque cada vez existan perfiles más especializados, la mayoría de las organizaciones prefieren que todo el mundo tenga unas competencias básicas que les permitan trabajar en equipo, ya que de este modo se responde de manera más rápida y eficaz a cambios y novedades en el mercado.

6. ¿Qué puedes aportar a esta organización?

Esta pregunta es un medio por el cual puedes hablar sobre las competencias que crees que se requieren en el puesto de trabajo y sobre tu visión sobre el modo en el que tus capacidades encajan con estas. Pero lo más importante aquí no es lo que dices, sino cómo lo dices: cuál es tu manera de “venderte” y hablar positivamente de ti, y de qué manera eres capaz de argumentar algo partiendo de conceptos abstractos.

¿Cómo gestionarla?

Aquí debes hablar sobre esas fortalezas personales que no has incluido en tu CV, así como sobre aquellas que sí aparezcan por escrito y creas que están relacionadas con lo que se pide. Es importante que no intentes forzar tu discurso para hacer que competencias muy específicas o poco relacionadas con el puesto parezcan muy relevantes, ya que eso da la imagen de que tienes poco que ofrecer e intentas justificar tu candidatura de cualquier manera.

Fuente: psicologiaymente.com