La autonomía laboral implica desarrollar la capacidad para integrar a los individuos en un proyecto común, así como coordinar que las necesidades individuales estén alineadas con los objetivos de la organización.

Las ventajas o beneficios que pueden derivar de esta concesión de independencia a los empleados son muy diversos. Algunos de ellos son:

Felicidad del trabajador

El trabajador siente esta autonomía como algo muy positivo, sintiéndose al final más capaz de desempeñar su trabajo, más valorado por la empresa y, por tanto, más feliz. Su autoestima se refuerza y su sensación de éxito profesional. Si se le da además mayor libertad con sus horarios, tendrá facilidad de conciliación, lo que hará que se sienta muy cómodo con la compañía y en su vida personal.

Compromiso

La empresa recibe a cambio mayor compromiso por parte del trabajador con las decisiones de la compañía, para alcanzar el éxito y la productividad, que se implique en la cultura empresarial y tenga mayor sentimiento de pertenencia. Al final, se crean equipos más fuertes y colaborativos.

Mayor responsabilidad

Al darle mayor responsabilidad, conduce por ende a que sea más responsable y se esfuerce más por alcanzar las metas propuestas. Esto conlleva mayor motivación e implicación, al sentirse parte de la empresa.

Reducción del estrés laboral

De acuerdo con el estudio Psychosocial risks in Europe (Riesgos psicosociales en Europa), llevado a cabo por la Agencia Europea para la Salud y Seguridad en el Trabajo (EU-OSHA) y el Eurofound, muestra una clara relación entre el estrés y el nivel de autonomía con el que cuenta el trabajador. A mayor autonomía para trabajar, menor estrés percibe en el desempeño de su trabajo.

Incremento de la productividad

Finalmente, si el trabajador está más cómodo y contento con su trabajo, rendirá mucho más y será más productivo, minimizando además al máximo las ausencias de la empresa. La pandemia cambió la forma en la que nos relacionamos en el trabajo, haciendo de los modelos híbridos y el home office una realidad factible para muchos. Según un informe de Microsoft, 81% de los trabajadores quiere que se mantengan las opciones de trabajo remoto flexible, mientras que el 75% desea tener más tiempo en persona con su equipo después de la pandemia. Esto nos muestra que, sin duda, el modelo híbrido es algo que se mantendrá en la nueva normalidad y a nivel de liderazgo representa un gran desafío, sobre todo en el sentido de poder manejar e integrar equipos eficazmente, sin importar que los miembros se encuentren físicamente o conectados desde cualquier lugar. Una gran alternativa para trabajar en esto es fomentar la autonomía laboral, dado que esto permite construir equipos independientes que favorecen el trabajo presencial y remoto.

Fuente: www.entrepreneur.com/article/396604
www.opemuniversidades.com/